Textos folclóricos.
El folclore
en el aula.
El momento de
contar historias o cuentos en el aula es uno de esos momentos que los niños y
niñas mas esperan, ya que consiste en ratos de tiempo en los que se cuentan
historias que generan interés , ya sean de tiempos pasados o historias más
recientes a los acontecimientos que vivimos actualmente, por ello el folclore
debe ser conocido y difundido tanto por los adultos como por los niños.
En este caso
los cuentos folclóricos nos ofrecen la posibilidad de contar una historia que
recurre a la imaginación para formar historias de aquellos que son los oyentes,
ya que deben de imaginarse la historia o el cuento que el orador cuenta en sus
mentes con la finalidad de involucrarse con la historia, no obstante para que
esto suceda es importante que la selección del cuento o relato que voy a
contar, este de acuerdo con la edad de los niños , y la historia sea contada de forma adecuada
para la edad de los receptores, con el objetivo de los alumnos adquieran una
implicación importante dentro de la actividad, lo que habitualmente no es fácil
de conseguir en las tareas planteadas diariamente por los docentes.
El folclore
surge de la necesidad de manifestar de forma oral y lúdica todas las funciones
que un cuento necesita para ser cuento y que se vena representadas en los
alumnos para ello es importante que a la hora de seleccionar cuentos tengamos
en cuenta aquellos aspectos que buscamos cubrir.
Para la
selección de cuentos de la actividad he tenido en cuenta aquellos cuentos que
se puedan utilizar en los tres ciclos de primaria para que cualquier alumno
pueda disfrutar de la narración de los mismos, como hemos visto en la
bibliografía de la asignatura ajustándose al momento evolutivo del alumno.
La
serpiente blanca, adaptación de los Hermanos Grimm
Libro
“Jacob y Wilhem Grimm CUENTOS” traducido por Pedro Gálvez
Curso
al que va dirigido: 4º
de primaria
Argumento.
Hace ya de
esto mucho tiempo, he aquí que vivía un rey, famoso en todo el país por su
sabiduría. Nada le era oculto; habríase dicho que por el aire le llegaban
noticias de las cosas más recónditas y secretas. Tenía, empero, una singular
costumbre. Cada mediodía, una vez retirada la mesa y cuando nadie hallaba
presente, un criado de confianza le servía un plato más. Estaba tapado, y nadie
sabía lo que contenía, ni el mismo servidor, pues el Rey no lo descubría ni
comía de él hasta encontrarse completamente solo. Las cosas siguieron así
durante mucho tiempo, cuando un día picóle al criado una curiosidad
irresistible y se llevó la fuente a su habitación. Cerrado que hubo la puerta
con todo cuidado, levantó la tapadera y vio que en la bandeja había una serpiente
blanca. No pudo reprimir el antojo de probarla; cortó un pedacito y se lo llevó
a la boca. Apenas lo hubo tocado con la lengua, oyó un extraño susurro de
melódicas voces que venía de la ventana; al acercarse y prestar oído, observó
que eran gorriones que hablaban entre sí, contándose mil cosas que vieran en
campos y bosques. A comer aquel pedacito de serpiente había recibido el don de
entender el lenguaje de los animales.
Sucedió que aquel mismo día se extravió la sortija más hermosa de la Reina, y la sospecha recayó sobre el fiel servidor que tenía acceso a todas las habitaciones. El Rey le mandó comparecer a su presencia, y, en los términos más duros, le amenazó con que, si para el día siguiente no lograba descubrir al ladrón, se le tendría por tal y sería ajusticiado. De nada sirvió al leal criado protestar de su inocencia; el Rey lo hizo salir sin retirar su amenaza. Lleno de temor y congoja, bajó al patio, siempre cavilando la manera de salir del apuro, cuando observó tres patos que solazaban tranquilamente en el arroyo, alisándose las plumas con el pico y sosteniendo una animada conversación. El criado se detuvo a escucharlos. Se relataban dónde habían pasado la mañana y lo que habían encontrado para comer. Uno de ellos dijo malhumorado: "Siento un peso en el estómago; con las prisas me he tragado una sortija que estaba al pie de la ventana de la Reina." Sin pensarlo más, el criado lo agarró por el cuello, lo llevó a la cocina y dijo al cocinero: "Mata éste, que ya está bastante cebado." - "Dices verdad," asintió el cocinero sopesándolo con la mano, "se ha dado buena maña en engordar y está pidiendo ya que lo pongan en el asador." Cortóle el cuello y, al vaciarlo, apareció en su estómago el anillo de la Reina. Fácil le fue al criado probar al Rey su inocencia, y, queriendo éste reparar su injusticia, ofreció a su servidor la gracia que él eligiera, prometiendo darle el cargo que más apeteciera en su Corte.
El criado declinó este honor y se limitó a pedir un caballo y dinero para el viaje, pues deseaba ver el mundo y pasarse un tiempo recorriéndole. Otorgada su petición, púsose en camino. y un buen día llegó junto a un estanque, donde observó tres peces que habían quedado aprisionados entre las cañas y pugnaban, jadeantes, por volver al agua. Digan lo que digan de que los peces son mudos, lo cierto es que el hombre entendió muy bien las quejas de aquellos animales, que se lamentaban de verse condenados a una muerte tan miserable. Siendo, como era, de corazón compasivo, se apeó y devolvió los tres peces al agua. Coleteando de alegría y asomando las cabezas, le dijeron: "Nos acordaremos de que nos salvaste la vida, y ocasión tendremos de pagártelo." Siguió el mozo cabalgando, y al cabo de un rato parecio como si percibiera una voz procedente de la arena, a sus pies. Aguzando el oído, se dió cuenta de que era un rey de las hormigas que se quejaba: "¡Si al menos esos hombres, con sus torpes animales, nos dejaran tranquilas! Este caballo estúpido, con sus pesados cascos, está aplastando sin compasión a mis gentes." El jinete torció hacia un camino que seguía al lado, y el rey de las hormigas le gritó: "¡Nos acordaremos y te lo pagaremos!" La ruta lo condujo a un bosque, y allí vio una pareja de cuervos que, al borde de su nido, arrojaban de él a sus hijos: "¡Fuera de aquí, truhanes!" les gritaban, "no podemos seguir hartándonos; ya tenéis edad para buscaros pitanza." Los pobres pequeñuelos estaban en el suelo, agitando sus débiles alitas y lloriqueando: "¡Infelices de nosotros, desvalidos, que hemos de buscarnos la comida y todavía no sabemos volar! ¿Qué vamos a hacer, sino morirnos de hambre?" Apeóse el mozo, mató al caballo de un sablazo y dejó su cuerpo para pasto de los pequeños cuervos, los cuales se lanzaron a saltos sobre la presa y, una vez hartos, dijeron a su bienhechor: "¡Nos acordaremos y te lo pagaremos!"
El criado hubo de proseguir su ruta a pie, y, al cabo de muchas horas, llegó a una gran ciudad. Las calles rebullían de gente, y se observaba una gran excitación; en esto apareció un pregonero montado a caballo, haciendo saber que la hija del rey buscaba esposo. Quien se atreviese a pretenderla debía, empero, realizar una difícil hazaña: si la cumplía recibiría la mano de la princesa; pero si fracasaba, perdería la vida. Eran muchos los que lo habían intentado ya; mas perecieron en la empresa. El joven vio a la princesa y quedó de tal modo deslumbrado por su hermosura, que, desafiando todo peligro, presentóse ante el Rey a pedir la mano de su hija.
Lo condujeron mar adentro, y en su presencia arrojaron al fondo un anillo. El Rey le mandó que recuperase la joya, y añadió: "Si vuelves sin ella, serás precipitado al mar hasta que mueras ahogado." Todos los presentes se compadecían del apuesto mozo, a quien dejaron solo en la playa. El joven se quedó allí, pensando en la manera de salir de su apuro. De pronto vio tres peces que se le acercaban juntos, y que no eran sino aquellos que él había salvado. El que venía en medio llevaba en la boca una concha, que depositó en la playa, a los pies del joven. Éste la recogió para abrirla, y en su interior apareció el anillo de oro. Saltando de contento, corrió a llevarlo al rey, con la esperanza de que se le concediese la prometida recompensa. Pero la soberbia princesa, al saber que su pretendiente era de linaje inferior, lo rechazó, exigiéndole la realización de un nuevo trabajo. Salió al jardín, y esparció entre la hierba diez sacos llenos de mijo: "Mañana, antes de que salga el sol, debes haberlo recogido todo, sin que falte un grano." Sentóse el doncel en el jardín y se puso a cavilar sobre el modo de cumplir aquel mandato. Pero no se le ocurría nada, y se puso muy triste al pensar que a la mañana siguiente sería conducido al patíbulo. Pero cuando los primeros rayos del sol iluminaron el jardín. ¡Qué era aquello que veía! ¡Los diez estaban completamente llenos y bien alineados, sin que faltase un grano de mijo! Por la noche había acudido el rey de las hormigas con sus miles y miles de súbditos, y los agradecidos animalitos habían recogido el mijo con gran diligencia, y lo habían depositado en los sacos. Bajó la princesa en persona al jardín y pudo ver con asombro que el joven había salido con bien de la prueba. Pero su corazón orgulloso no estaba aplacado aún, y dijo: "Aunque haya realizado los dos trabajos, no será mi esposo hasta que me traiga una manzana del Árbol de la Vida." El pretendiente ignoraba dónde crecía aquel árbol. Púsose en camino, dispuesto a no detenerse mientras lo sostuviesen las piernas, aunque no abrigaba esperanza alguna de encontrar lo que buscaba. Cuando hubo recorrido ya tres reinos, un atardecer llegó a un bosque y se tendió a dormir debajo de un árbol; de súbito, oyó un rumor entre las ramas, al tiempo que una manzana de oro le caía en la mano. Un instante después bajaron volando tres cuervos, que, posándose sobre sus rodillas, le dijeron: "Somos aquellos cuervos pequeños que salvaste de morir de hambre. Cuando, ya crecidos, supimos que andabas en busca de la manzana de oro, cruzamos el mar volando y llegamos hasta el confín del mundo, donde crece el Árbol de la Vida, para traerte la fruta." Loco de contento, reemprendió el mozo el camino de regreso para llevar la manzana de oro a la princesa, la cual no puso ya más dilaciones. Partiéronse la manzana de la vida y se la comieron juntos. Entonces encendióse en el corazón de la doncella un gran amor por su prometido, y vivieron felices hasta una edad muy avanzada.
Sucedió que aquel mismo día se extravió la sortija más hermosa de la Reina, y la sospecha recayó sobre el fiel servidor que tenía acceso a todas las habitaciones. El Rey le mandó comparecer a su presencia, y, en los términos más duros, le amenazó con que, si para el día siguiente no lograba descubrir al ladrón, se le tendría por tal y sería ajusticiado. De nada sirvió al leal criado protestar de su inocencia; el Rey lo hizo salir sin retirar su amenaza. Lleno de temor y congoja, bajó al patio, siempre cavilando la manera de salir del apuro, cuando observó tres patos que solazaban tranquilamente en el arroyo, alisándose las plumas con el pico y sosteniendo una animada conversación. El criado se detuvo a escucharlos. Se relataban dónde habían pasado la mañana y lo que habían encontrado para comer. Uno de ellos dijo malhumorado: "Siento un peso en el estómago; con las prisas me he tragado una sortija que estaba al pie de la ventana de la Reina." Sin pensarlo más, el criado lo agarró por el cuello, lo llevó a la cocina y dijo al cocinero: "Mata éste, que ya está bastante cebado." - "Dices verdad," asintió el cocinero sopesándolo con la mano, "se ha dado buena maña en engordar y está pidiendo ya que lo pongan en el asador." Cortóle el cuello y, al vaciarlo, apareció en su estómago el anillo de la Reina. Fácil le fue al criado probar al Rey su inocencia, y, queriendo éste reparar su injusticia, ofreció a su servidor la gracia que él eligiera, prometiendo darle el cargo que más apeteciera en su Corte.
El criado declinó este honor y se limitó a pedir un caballo y dinero para el viaje, pues deseaba ver el mundo y pasarse un tiempo recorriéndole. Otorgada su petición, púsose en camino. y un buen día llegó junto a un estanque, donde observó tres peces que habían quedado aprisionados entre las cañas y pugnaban, jadeantes, por volver al agua. Digan lo que digan de que los peces son mudos, lo cierto es que el hombre entendió muy bien las quejas de aquellos animales, que se lamentaban de verse condenados a una muerte tan miserable. Siendo, como era, de corazón compasivo, se apeó y devolvió los tres peces al agua. Coleteando de alegría y asomando las cabezas, le dijeron: "Nos acordaremos de que nos salvaste la vida, y ocasión tendremos de pagártelo." Siguió el mozo cabalgando, y al cabo de un rato parecio como si percibiera una voz procedente de la arena, a sus pies. Aguzando el oído, se dió cuenta de que era un rey de las hormigas que se quejaba: "¡Si al menos esos hombres, con sus torpes animales, nos dejaran tranquilas! Este caballo estúpido, con sus pesados cascos, está aplastando sin compasión a mis gentes." El jinete torció hacia un camino que seguía al lado, y el rey de las hormigas le gritó: "¡Nos acordaremos y te lo pagaremos!" La ruta lo condujo a un bosque, y allí vio una pareja de cuervos que, al borde de su nido, arrojaban de él a sus hijos: "¡Fuera de aquí, truhanes!" les gritaban, "no podemos seguir hartándonos; ya tenéis edad para buscaros pitanza." Los pobres pequeñuelos estaban en el suelo, agitando sus débiles alitas y lloriqueando: "¡Infelices de nosotros, desvalidos, que hemos de buscarnos la comida y todavía no sabemos volar! ¿Qué vamos a hacer, sino morirnos de hambre?" Apeóse el mozo, mató al caballo de un sablazo y dejó su cuerpo para pasto de los pequeños cuervos, los cuales se lanzaron a saltos sobre la presa y, una vez hartos, dijeron a su bienhechor: "¡Nos acordaremos y te lo pagaremos!"
El criado hubo de proseguir su ruta a pie, y, al cabo de muchas horas, llegó a una gran ciudad. Las calles rebullían de gente, y se observaba una gran excitación; en esto apareció un pregonero montado a caballo, haciendo saber que la hija del rey buscaba esposo. Quien se atreviese a pretenderla debía, empero, realizar una difícil hazaña: si la cumplía recibiría la mano de la princesa; pero si fracasaba, perdería la vida. Eran muchos los que lo habían intentado ya; mas perecieron en la empresa. El joven vio a la princesa y quedó de tal modo deslumbrado por su hermosura, que, desafiando todo peligro, presentóse ante el Rey a pedir la mano de su hija.
Lo condujeron mar adentro, y en su presencia arrojaron al fondo un anillo. El Rey le mandó que recuperase la joya, y añadió: "Si vuelves sin ella, serás precipitado al mar hasta que mueras ahogado." Todos los presentes se compadecían del apuesto mozo, a quien dejaron solo en la playa. El joven se quedó allí, pensando en la manera de salir de su apuro. De pronto vio tres peces que se le acercaban juntos, y que no eran sino aquellos que él había salvado. El que venía en medio llevaba en la boca una concha, que depositó en la playa, a los pies del joven. Éste la recogió para abrirla, y en su interior apareció el anillo de oro. Saltando de contento, corrió a llevarlo al rey, con la esperanza de que se le concediese la prometida recompensa. Pero la soberbia princesa, al saber que su pretendiente era de linaje inferior, lo rechazó, exigiéndole la realización de un nuevo trabajo. Salió al jardín, y esparció entre la hierba diez sacos llenos de mijo: "Mañana, antes de que salga el sol, debes haberlo recogido todo, sin que falte un grano." Sentóse el doncel en el jardín y se puso a cavilar sobre el modo de cumplir aquel mandato. Pero no se le ocurría nada, y se puso muy triste al pensar que a la mañana siguiente sería conducido al patíbulo. Pero cuando los primeros rayos del sol iluminaron el jardín. ¡Qué era aquello que veía! ¡Los diez estaban completamente llenos y bien alineados, sin que faltase un grano de mijo! Por la noche había acudido el rey de las hormigas con sus miles y miles de súbditos, y los agradecidos animalitos habían recogido el mijo con gran diligencia, y lo habían depositado en los sacos. Bajó la princesa en persona al jardín y pudo ver con asombro que el joven había salido con bien de la prueba. Pero su corazón orgulloso no estaba aplacado aún, y dijo: "Aunque haya realizado los dos trabajos, no será mi esposo hasta que me traiga una manzana del Árbol de la Vida." El pretendiente ignoraba dónde crecía aquel árbol. Púsose en camino, dispuesto a no detenerse mientras lo sostuviesen las piernas, aunque no abrigaba esperanza alguna de encontrar lo que buscaba. Cuando hubo recorrido ya tres reinos, un atardecer llegó a un bosque y se tendió a dormir debajo de un árbol; de súbito, oyó un rumor entre las ramas, al tiempo que una manzana de oro le caía en la mano. Un instante después bajaron volando tres cuervos, que, posándose sobre sus rodillas, le dijeron: "Somos aquellos cuervos pequeños que salvaste de morir de hambre. Cuando, ya crecidos, supimos que andabas en busca de la manzana de oro, cruzamos el mar volando y llegamos hasta el confín del mundo, donde crece el Árbol de la Vida, para traerte la fruta." Loco de contento, reemprendió el mozo el camino de regreso para llevar la manzana de oro a la princesa, la cual no puso ya más dilaciones. Partiéronse la manzana de la vida y se la comieron juntos. Entonces encendióse en el corazón de la doncella un gran amor por su prometido, y vivieron felices hasta una edad muy avanzada.
Resumen:
Un criado de
mayor confianza del rey decide averiguar que hay detrás de un plato misterioso
el cual nunca nadie antes ha sabido lo que contiene. Cuando prueba ese plato
empieza a entender el idioma que hablan los animales lo cual le va ayudar a lo
largo de la historia cuando vaya conociendo al resto de animales.
Estructura:
Planteamiento:
el criado mayor del rey decide coger el plato y llevárselo a un sitio
misterioso y ver que es lo que realmente hay dentro del plato, se queda
sorprendido al ver a la serpiente en el plato decide probarla , lo cual es
fatal ya que desde ese mismo dia empiezan a pasarle cosas, el rey le acusa de
robar.
Nudo:
El criado
mientras esta paseando por el patio del castillo comienza a entender lo que
hablan los animales del estanque, más concretamente dos patos aquejándose de
dolores estomacales por que se había comido un anillo, al escuchar esto el
criado se va a por el pato, al cual agarra del cuello para que el cocinero le
abra la tripa y poder sacar el anillo que se supone que había sido robado, para
devolvérsela a la reina.
Cuando el
criado devuelve la joya lo que el rey hace es elevarle su cargo y lo convierte
en la persona más representativa de la corte, pero sorprendentemente el lo
rechaza y a cambio pide , dinero y un
caballo con el objetivo de conocer mundo.
Después de un
gran viaje llega a una tierra en la cual el rey ofrece a su hija para casarse,
pero con la condición de que el futuro rey pueda pasar una prueba, si no era
así, sería ejecutado cualquiera que se presentase como candidato.
Desenlace:
El criado se
presenta ante el rey ante la llamada de este, el rey le pide que recupere un
anillo que anteriormente habían tirado al mar, ante la dificultad de encontrar
un anillo en el mar el muchacho pierde la esperanza y se aposenta en la orilla
desesperado , ante esto unos peces a los que anteriormente el había ayudado
salen a la superficie y le entregan dicho anillo para que se lo lleve al rey.
La princesa
molesta con lo que estaba sucediendo decide hacer dos pruebas más al muchacho
para que sea capaz de demostrar su valía, las cuales pasa sin aparentes
dificultades gracias a la ayuda inestimable de sus amigos los animales. Esto
hace que la princesa se enamore perdidamente de el y con el paso del tiempo
terminen casándose.
Viaje del
muchacho y su simbolismo.
Castillo –
lugar de residencia del chico, donde más seguro se siente.
Rey – figura
paterna, lo traiciona debido a su curiosidad.
Sortija – Su
pérdida es el primer gran obstáculo al que se enfrenta solo.
Viaje – le da
la posibilidad de conocer mundo y le saca de su zona de confort.
Peces
aprisionados – ejemplifica la fuerza que tiene para poder ayudar a alguien
menor que el, ayuda a quien lo necesita.
La reina de
las hormigas – muestra la empatía hacia otros seres poniéndose en el lugar de
ellas para entender lo que están sufriendo ante una acción que el considera que
no puede hacer daño a nadie.
Los cuervos –
abuso de poder hacia los más pequeños, el mata a su caballo para que los
cuervos puedan sobrevivir , lo que hace que el tenga que seguir el resto de su
camino a pie.
Casamiento –
el se presenta como candidato para casarse con la princesa, valentía.
Pruebas – lo
que recibe por lo que ha dado, por su comportamiento anterior el recibe la
ayuda de los animales para superar las pruebas.
Justificación
del cuento escogido.
La elección
de este cuento viene motiva porque es una estructura sencilla ,
independientemente de todo el simbolismo que muestra la historia, se entiende y
se comprende fácilmente y no tiene palabras que puedan llevarnos a la confusión
de significados a los alumnos.
A nivel
emocional el chico sufre una serie de acontecimientos que pueden sufrir los
alumnos a lo largo de sus vidas y que sean capaces de descubrirlos y comprender
los buenos actos del muchachos les servirá en el futuro como personas.
Edad y curso.
La elección
del curso de 4º de primaria viene motivada por la similitud de lo que le sucede
al personaje principal con la etapa evolutiva de los alumnos, estos se sienten
con la necesidad de mostrar en aquellas habilidades que destacan , generalmente
en la fuerza, ya que es lo que están desarrollando , además de que se les
despierta un interés por descubrir aquellas cosas que están pasando y el porque
están pasando.
El cuento les
va enlazando unas historias con otras y con eso vamos a conseguir que los
alumnos mantengan el nivel de atención durante mas tiempo de una forma elevada.
Debido a la
edad en la que se encuentran , por norma general los alumnos tienen la
habilidad de desarrollarse muy bien a niveles empáticos y en niveles socio –
familiares que les permite sentirse identificados en algunas de las historias
que vive el muchacho.
Contexto de
utilización.
Después de
conocer y estudiar la historia el contexto donde enmarcaría esta sesión sería
en aspectos de trabajo emocional, más concretamente aspectos empáticos que
debemos tener las personas para un mejor desarrollo.
Ellos no van
a comprender el significado de la empatía , por eso vamos a utilizar el cuento
para que se sientan identificados y explicarles lo que significa empatizar con
un descubrimiento guiado de hacia donde queremos ir.
Si hablamos
del momento de utilización previamente dicho , lo enmarcaría en una situación
en la que la clase no sea grupo como tal, y estén habiendo problemas de
convivencia entre ellos.
Con esto lo
que buscaremos será que cada alumno se sienta identificado con el problema del
otro y que trate de ayudarle y no de hacerle más daño con algún comentario
desafortunado.
Preguntas
antes de comenzar la sesión.
¿ qué
simboliza un serpiente blanca?
¿ habéis
visto alguna?
¿existen?
¿ cómo os
imagináis la historia?
Preguntas
después de la historia.
¿ qué os ha
parecido?
¿ con quién
os identificáis en la historia?
¿os gusta
cómo actua el protgonista? ¿lo haríais como el?
¿ cómo nos
sentimos cuando ayudamos a quien lo necesita?
¿ cómo
podemos saber si alguien necesita nuestra ayuda?
Segundo cuento
En este caso vemos cómo la pastora, de origen humilde, decide probar su sabiduría frente al zar.
Podemos catalogarlo dentro de los cuentos de adivinanzas según la tipología anteriormente comentada, donde la protagonista resuelve varias pruebas con astucia.
LA PASTORA
QUE SE CONVIRTIÓ EN ZARINA
Cuento
popular búlgaro
4º de E.
Primaria
Una vez hubo un zar que mandó decir que quien pudiese romper una piedra, de forma que saliese sangre, sería nombrado primer dignatario del reino.
De todas partes llegaron valientes muchachos, pero ninguno de ellos pudo romper la piedra; además no sabían cómo se podía matar una piedra.
En un pueblo vivía una honrada muchacha que cuidaba ovejas, y cuando oyó lo que había dicho el zar, se vistió de hombre, fue a su presencia y le dijo:
-Señor, yo puedo matar la piedra.
Por todas partes se extendió la noticia de que había alguien que decía poder matar a la piedra, y muchísima gente vino a ver cómo lo hacía.
Cuando llegó el día señalado, el zar y todos sus dignatarios salieron de la ciudad y se dirigieron a una explanada, y allí, ante todos, era donde la muchacha debía matar la piedra.
La joven sacó el cuchillo, se volvió al zar y dijo:
-Señor, si quieres que mate la piedra, dale primero un alma, y si entonces no la mato, te ofreceré mi cabeza.
El zar se sorprendió de lo que oía y dijo:
-Eres el más inteligente de mis súbditos, y voy a nombrarte primer dignatario; si además haces lo que voy a decirte, serás para mí como un hijo.
La joven respondió:
-Dime, señor, lo que deseas; haré todo lo que pueda para hacer lo que me ordenes.
El zar dijo:
-Dentro de tres días volverás otra vez aquí; cuando llegues, cabalgarás y no cabalgarás, me harás un regalo y no me lo harás; todos, dignatarios o no, saldremos a recibirte y tú llevarás a la gente donde te reciban y no te reciban.
La pastora volvió a su pueblo y pidió a los campesinos que capturaran tres o cuatro liebres y dos palomas. Los campesinos lo hicieron así.
Al llegar el tercer día, cuando la muchacha tenía que volver a presencia del zar, puso a cada liebre en un saco distinto, se los dio a los campesinos para que los llevaran y les dijo:
-Soltad los animales cuando yo os diga.
Ella cogió las dos palomas, se montó en una cabra y se dirigió al encuentro del zar; antes había mandado emisarios para que anunciasen su llegada.
El zar, al enterarse de que la pastora se aproximaba, salió de la ciudad a recibirla, con todos los dignatarios y una multitud de curiosos. Cuando la joven estaba cerca del zar, vio que había acudido mucha gente a recibirla y, al aproximarse aún más, ordenó a los campesinos que soltasen las liebres ante la multitud. Tan pronto como vieron correr los animales, la gente se lanzó en su persecución, intentando atraparlos.
La pastora, que iba montada en la cabra, andaba llevando al animal entre las piernas, y levantando alternativamente los pies cabalgaba sobre el animal.
Cuando llegó junto al zar, sacó las dos palomas del pecho y se las entregó.
En el instante en que el zar abría las manos para recibirlas, la muchacha las soltó, y las palomas echaron a volar.
Entonces la pastora dijo:
-Ya veis, señor, que la gente me ha recibido y no me ha recibido; he cabalgado y no he cabalgado; te he traído un regalo y no te lo he traído.
El zar respondió:
Desde hoy serás como mi hijo.
Pero ella le dijo al oído:
-No soy hombre, sino mujer.
El zar, que no estaba casado, la hizo su esposa; y de esta forma, la pastora, gracias a su inteligencia, se convirtió en zarina.
FIN
La finalidad del cuento es ir superando una de retos utilizando la
capacidad de razonamiento , muy importante trabajar con nuestros alumnos,
realizando un planteamiento básico que sigue ligado con el argumento para
terminar con una resolución feliz.
Además sigue en la línea continuista del trabajo de la empatía en los
alumnos, permitiéndoles ponerse en la situación del personaje para poder
comprenderlo mejor y tratar de solucionar los enigmas que le competen.
Al ser un relato enigmático permite al docente prepararse actividades
donde los alumnos pues tratar de pensar en como el personaje va a resolver el
enigma propuesto y que asi fortalezcamos la imaginación de los niños.
Esto trataremos de conseguirlo a través de preguntas e iniciando debates.
¿ cómo
resolverías los acertijos de azar?
¿ qué os
paracen la soluciones que se plantean?
¿ qué pensáis
del por que la pastora disfrazó al hombre?
Tercer
cuento.
EL MONO Y LAS
LENTEJAS.
Argumento:
Un hombre
recorría un camino que unía dos pueblos, tenía que llevar un saco de lentejas
de un pueblo a otro.
A mitad de
camino, había un pequeño bosque, y como hacía mucho calor, decidió descansar un
poco y disfrutar de la sombra que le brindaba los frondosos árboles.
Se tumbó en
la hierba, cerró los ojos y pronto se quedó profundamente dormido.
En el bosque
habitaba un mono, era un animal revoltoso y muy curioso, siempre estaba
hurgando en todo lo que encontraba por el camino. Cuando vio ese gran saco no
se pudo resistir, lo abrió y cogió un gran puñado de lentejas.
Rápidamente
se subió al árbol debajo del cual el hombre dormía plácidamente, se sentó en
una rama y empezó a comer una por una todas la lentejas.
De repente se
le escurrió una de la mano y cayó al suelo, como no se quería quedar si ella,
aunque en la mano tenía suficientes para darse un buen atracón, bajó por el
tronco del árbol, pero a la mitad se escurrió e iba directamente al suelo, pero
con la agilidad que caracteriza a los monos abrió las manos y se sujetó en una
rama.
Evitó darse
un buen golpe pero al abrir la manos se le cayeron todas al suelo.
El hombre, al
sentir que le caían las lentejas en la cara, se despertó, las recogió
todas las metió en el saco, lo cerró bien, y cargándoselo a la
espalda, continuó su camino.
Éste texto
folclórico corresponde a un fábula, donde se estable un sentido de moralidad en
sus líneas, con lo que el docente deberá guiar al alumno mediante preguntas a
establecer un uso de la palabra para averiguar que es lo que ellos entienden de
este cuento.
Podemos
trabajar valores tales como egoísmo, la ansiedad por tener más, la avaricia no
es buena consejera, generosidad, conformarse con lo que uno tiene.
Para
conseguirlo como docente guiaré una actividad produciendo un diálogo entre los alumnos, con el objetivo
de que puedan puedan entender y localizar los valores anteriormente nombrados y
que se encuentran dentro de la historia.
Dividiremos
la clase en grupos diferentes de trabajo según los valores que ellos mismos han
identificado en el cuento, una vez repartidos los grupos estos deberán realizar
la representación grafica del cuento para que entre ellos traten de identificar
donde se encuentra el rol, que el profesor
les ha asignado, de este modo conseguiremos que los alumnos tengan un
aprendizaje significativo y recíproco con respecto a sus compañeros
Una vez
terminada la representación de cada grupo , los componentes del mismo hablarán
a cerca de lo que les pauto el profesor, estableciendo unas preguntas con el
resto de la clase, las cuales realizarán también de forma conjunta.
Las preguntas
pueden ser del estilo siguiente:
¿ Porqué se
le caen todas las lentejas al mono? ¿ vosotros que hubieseis hecho?
¿Diferencia
tres cualidades del mono dentro del cuento?
¿Es el hombre
generoso o egoísta? ¿ por qué?
Conclusión
del trabajo:
Después del estudio realizado de diferentes textos folclóricos y de la
guía didáctica he escogido estos cuentos para el trabajo en el aula , me he
decantado por escoger un curso de cada ciclo de primaria para poder llevar
acabo y cubrir las diferentes etapas que existen en el marco educativo actual.
Opino que este tipo de cuentos deberían de utilizarse bastante más en el
aula porque permite tanto al docente como al alumno establecer dialogs, debates y mecanismos sencillos para que
aprendan y mejoren los diferentes aspectos educativos.
Estos textos nos invitan a reflexionar sobre lo que nos gustan o no.
Hola compañero,
ResponderEliminarAntes de nada te felicito por el trabajo realizado. Me han llamado mucho los cuentos que has seleccionado, los desconocía totalmente.
Creo que has analizado muy bien todo lo que se pedía: personajes, arquetipos, estructura… has seguido un guion muy ordenado, cosa que se agradece. Has reflejado los puntos que se pretenden trabajar e incluso por lo que veo lo amplias en la primera historia, detallándolo con un resumen, las preguntas antes y después de la historia así como el contexto de utilización.
Respecto a las preguntas del cuento-forum creo que son también muy acertadas con las edades elegidas.
Como consejo: ampliaría el cuento –forum en el 2º y 3º cuento, hablaría en el 2º cuento que aspectos habría que tener en cuenta de ese cuento en el curso elegido, 4º de primaria (en el primer cuento lo reflejas muy bien) y en el último no queda claro si el cuento lo vas a continuar llevándolo a cabo en 4º de primaria o no…
También te invito a pasar por mi blog, para que puedas observar las anotaciones que hizo Irune sobre mi primera entrega de este bloque.
Enhorabuena, gran trabajo.
Estupendo, Miriam.
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